



















Los gatos viven a su aire, para ellos todos los lugares son iguales. Es habitual verlos en los mercados, en las casas abandonadas, en cierto estudio de física cuántica, en el zoco chico de Tánger y en el gran bazar de Estambul, en los cementerios, en apartamentos elegantes, en el mundo de la ficción donde tienen asegurado un papel privilegiado.
Entre los gatos de los cuentos infantiles destaca por su ingenio el gato con botas, tan sobrado de recursos que es capaz de convencer a un ogro para que cambie de identidad, no se queda atrás el incompresible gato de Cheshire, que además de poseer una sonrisa de media luna tiene la virtud de aparecer y desaparecer ante la vista de Alicia en el cuento de Lewis Carrol, más cercano que estos dos nos parece Zorbas un gato gordo negro y grande que se compromete a criar a una pequeña gaviota y a enseñarla a volar, Zorbas desmiente la antigua creencia popular de que todos los gatos negros son brujas metamorfoseadas como ocurre en el cuento de terror “el gato negro” de Poe.
Dentro del género, el cuento más raro lo escribió Kafka, en su relato describe a un animal mitad gatito mitad cordero, no deja de provocar cierta inquietud imaginar que del gato tiene la cabeza y las uñas, del cordero el tamaño y la forma, ronronea pero no sabe maullar y abomina de los ratones, su dueño lo alimenta con leche que es lo que mejor le sienta.
Pero cómo estamos en la Escuela de San Telmo, apartamos los cuentos y nos dejamos caer en el comic y en los dibujos animados. Es muy curioso el interés que entre los ilustradores despiertan los mininos. En este inventario improvisado rescatamos a Felix el gato del que nos llama la atención su fisonomía y el aire solitario y seguro con el que se pasea por la vida acompañado de un bolso mágico, dicen que es el único gato que te hará feliz. Luego vendría Mikey Mouse, un ratón con pinta de gato, para sentarse en su trono. Un caso aparte es Krazy Kat, con seguridad el más desconcertante, no sabemos si es gato o gata y además ama a un ratón que disfruta lanzándole ladrillos a la cabeza y de un gato sentimental pasamos a uno gamberro, Fritz un gato contracultural que vive en Nueva York, sólo de pasada mencionamos al cínico y sospechoso Garfield. También en la factoría Disney abundan los gatos, para no abrumar con una larga lista seleccionamos a dos secundarios: los gatos siameses de la “dama y el vagabundo” que nos deleitan con la famosa canción “gemelitos siameses” y finalmente uno que no puede faltar porque es manga: Doreimon , un gato cósmico de color azul que guarda en su bolsillo toda clase de sorpresas.
¿Hay motivos para vivir con ellos, escribir sobre ellos o dibujarlos mientras se deslizan con la más absoluta indiferencia?
M. G.
30 ABRIL > 6 MAYO de 2010
GATUPERIO 2000, dibujos
ESCUELAdeARTEdeSanTelmodeMALAGA
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